¿Podrían ir a prisión los miembros de la Comisión Antiviolencia?

Hace unos días el Real Madrid desplegó un enorme tifo en el Bernabéu donde se veía a un vikingo pisoteando con violencia tres escudos que recordaban a los del Barcelona, el Sevilla FC y el Atlético de Madrid. Un tifo que hacía alusión a la serie “Juego de Tronos” y que incitaba a la violencia de forma evidente.

Ante este tifo de explícita incitación a la violencia, ¿qué ha hecho la Comisión Antiviolencia para castigarlo? ¿Ha multado con cientos de miles de euros al equipo blanco? ¿Ha propuesto el cierre del Santiago Bernabéu? ¿Le ha dado alguna reprimenda, aunque fuera leve, al Real Madrid? No. La verdad es que no ha hecho nada y eso, en sí mismo, podría ser un delito.

El 12 de enero de 2016 Biris Norte, sacó un tifo para animar el derbi sevillano, donde se podía leer la frase “SE FORMÓ LA GOZADERA”. Para la Comisión Estatal contra la Violencia, el Racismo, la Xenofobia y la Intolerancia en el Deporte, dicho tifo promovía la violencia y por ese motivo, multó al Sevilla con la exorbitante cifra de 120.000 euros, además de amenazar con cerrar el estadio.

En aquella ocasión, Antiviolencia también multó al RCD Espanyol por una pancarta a todas luces sexista y humillante, que ponía “Shakira es de todos”, en referencia a la esposa del jugador Gerard Piqué. Pero la multa fue 30 veces más barata que la impuesta al Sevilla FC, es decir, de apenas 4.000 euros.

Pero, ¿por qué esta pancarta machista es 30 veces menos grave que la pancarta del Sevilla? La pancarta sevillista hacía referencia a una canción de moda en ese momento, “La Gozadera” de Marc Anthony, un tema que no ha sido censurado en España ni en ningún país del mundo, tampoco ha sido considerada una canción violenta. Entonces, ¿por qué la palabra ‘gozadera’ es algo tan violento para Antiviolencia?

Según la RAE, la palabra ‘gozadera’ es una americanismo, propio de Cuba, República Dominicana y Venezuela, y tiene dos acepciones:

1. Cuba. Fiesta bulliciosa con bebida y baile.
2. R. Dom. y Ven. Acción de gozar larga e intensamente.

Es decir, la pancarta multada al Sevilla significaba algo así como: ‘LLEGÓ LA HORA DE DIVERTIRNOS’. Pero entonces ¿por qué esa pancarta es violenta para Antiviolencia?

Lo que sucede es que no importa lo que diga la pancarta, el tifo de los biris podría haber puesto “que viva la paz y la fraternidad universal” e igualmente habría sido multado por Antiviolencia porque esa Comisión del Estado multará cualquier pancarta de los biris pues los consideran un grupo violento y por ello no quieren que participen de ninguna forma en ninguna actividad del estadio, ni tifos, ni cánticos ni nada.

Lo mismo le pasó al Zaragoza, le cayó una multa de 20.000 euros por un tifo que celebraba su aniversario con el lema: “Herederos de una historia cargada de gloria”, la excusa fue la misma: lo exhibió el grupo Ligallo y “esos individuos son violentos” y no deben tener presencia alguna en el estadio.

La cruzada emprendida por Antiviolencia contra cualquier acción de los grupos ultras, aunque sea recolectar comida para niños pobres, puede ser entendida por algunos e incluso justificada legalmente. Sin embargo, existen graves omisiones cometidas por la Comisión Antiviolencia que desbaratan por completo esta cruzada contra la violencia, omisiones que en sí mismas podrían ser tipificadas como delitos.

La primera omisión es que los cánticos insultantes proferidos en los estadios del Real Madrid y del Atlético de Madrid nunca son consignados, ni perseguidos ni multados, cánticos escuchados claramente por televisión, simplemente, la Comisión Antiviolencia se ha tapado los oídos para favorecer a los equipos de Madrid. Tampoco se ha multado a Sergio Ramos por su provocación a los aficionados del Sevilla, pero sí se ha pedido el cierre del Sánchez-Pizjuán por la reacción de los aficionados sevillistas ante las provocaciones del capitán del Real Madrid. Se multa a quienes reaccionan y no al instigador.

Pero la guinda de la tarta es el tifo violento exhibido por el Real Madrid, que tampoco ha tenido sanción alguna. Es evidente que existe en la Comision Antiviolencia una doble vara de medir. Pues para dicha Comisión sólo es ‘violencia’ lo que sucede en Riazor, en el Ramón de Carranza, en el Molinón, en Vallecas y por supuesto, en el Ramón Sánchez-Pizjuán y el Sevilla FC que de forma permanente han tenido que soportar la persecución obsesiva de la Comisión Antiviolencia. Mientras que al Vicente Calderón o el Santiago Bernabéu no se le toca ni con el pétalo de una flor.

Este modo de actuar partidista, de la Comisión Antiviolencia se puede enmarcar en el delito de ‘prevaricación’, pues dicha autoridad está dictando resoluciones arbitrarias a sabiendas de que son resoluciones injustas. Incluso cometen el acto de reincidencia porque muchas de sus resoluciones son desestimadas en la justicia ordinaria. Además podrían estar cometiendo el delito de omisión del deber de perseguir delitos al negarse a sancionar al Real Madrid o al Atlético de Madrid.

Por esos motivos, los funcionarios de la Comisión de Antiviolencia podrían ser procesados si es que los clubes perjudicados por sus decisiones van a la justicia ordinaria y los querellan, con pruebas de que la citada comisión está violando la ley para favorecer con descaro, a equipos de la capital.  Nadie está por encima de la ley y menos los funcionarios públicos. Las penas por prevaricación van desde siete años de inhabilitación hasta los seis años de cárcel.

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