Los cambios que introdujo la Feria de Abril de 1992

La Feria de Abril de 1992 fue importante porque introdujo cambios en la fiesta que se mantienen hasta el día de hoy. Aquel año la Feria comenzó apenas ocho días después de Semana Santa y una semana después de la inauguración de la Exposición Universal de Sevilla 1992. La ciudad vivía un ajetreo inusitado y las ganas de Feria eran más que evidentes cuando se llevó a cabo el Alumbrao la noche del lunes 27 de abril de 1992.

Ese fin de semana, Kukleta había marcado dos goles al Lérida en el último cuarto de hora de partido y había rescatado un punto en un encuentro en el que el Betis iba perdiendo por dos goles a cero. El Sevilla por su parte, había perdido por un gol a cero, en su visita al Real Oviedo. Zuker, Zamorano y Conte no habían creado peligro alguno. En la plaza de toros de Sevilla se presentaban los toreros Curro Romero, José Ortega Cano y Paco Ojeda. Ese Lunes del Pescaito, la temperatura máxima de la ciudad había superado los 35 grados y después de dos años (1990 y 1991) sería una Feria sin lluvia.

Aquel año hubo 1.005 casetas de las cuales 17 eran públicas, una pequeña ciudad en Los Remedios que conviviría con la “otra” ciudad que se había levantado en la Cartuja. Los sevillanos se habían reunido el fin de semana, para entre copa y copa, colocar farolillos, flores de papel, cuadros, sillas y mesas.

Sevilla tiraba la casa por la ventana y la portada de la Feria de 1992 fue una obra monumental que rendía homenaje a la fachada principal de la antigua Estación de Plaza de Armas, conocida popularmente como “Estación de Córdoba”, tenía nueve pequeños arcos bajo un gran arco central. En su construcción se emplearon 3.604 metros cuadrados de tablero pintado.

Portada de la Feria 1992

 

La Feria de 1992 fue innovadora porque el recinto ferial fue reorganizado, se cambiaron todas las conexiones eléctricas y se redistribuyeron las atracciones de la Calle del Infierno con entradas y salidas más amplias. Además, se prohibieron las charrés, esos pequeños carruajes que hasta entonces habían podido circular por el recinto ferial. Las pañoletas de las casetas tuvieron que ajustarse a una nueva normativa donde no desentonarían unas de otras. También se prohibió que las motocicletas aparcasen al lado de los postes de luz pues se consideraba que daban mal aspecto a la Feria de Sevilla.

Ese año, por primera vez, el alumbrado se hizo desde la misma portada de la Feria y no desde la Caseta Municipal como solía hacerse, además, el encendido de las bombillas se realizaría poco a poco, por sectores, como sucede hasta hoy en día. El Alumbrao estuvo a cargo del alcalde Alejandro Rojas-Marcos quien encendió las 400 mil lámparas del recinto.

Fue una Feria diferente en la que miles de visitantes extranjeros pudieron apreciar la belleza de la gran fiesta sevillana, “en Sevilla no cabe nadie más”, decían los agoreros, pero sí cupo todo el mundo. En aquellos años los sevillanos aún no disfrutaban de uno de los actuales símbolos de la Feria, el “rebujito”, la mezcla de manzanilla con gaseosa Sprite emergió mucho más tarde, en la Feria de 1998. Sin embargo, algo que sí surgió en la Feria de 1992 fue la propuesta del Ayuntamiento de Sevilla para trasladar la Feria de Los Remedios al Charco de la Pava. Un proyecto que desde entonces se vuelve a recordar año tras año.

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