El Gobierno de España admite que no está preparado para un apocalipsis zombi

El Gobierno de España ha admitido que carece de protocolos específicos para enfrentar un ‘apocalipsis zombi’, en respuesta a una pregunta formulada a modo de protesta, en el Senado.

El senador de Compromís, Carles Mulet preguntó al Ejecutivo: “¿Qué protocolos tiene adoptados el Gobierno ante la posibilidad de una pocalipsis zombi?”, lo hizo para protestar por lo que consideró respuestas de “poca calidad” brindadas al control parlamentario.

Para responder, los asesores del Gobierno buscaron las definiciones ofrecidas por la RAE a las palabras “apocalipsis” y “zombi”. En la primera de ellas, aparecen dos acepciones:

1. Fin del mundo.
2. Situación catastrófica, ocasionada por agentes naturales o humanos, que evoca la imagen de la destrucción total.

El Ejecutivo consideró que ante algo como “el fin del mundo”, “poco se puede hacer llegado ese momento” pero si se trata de una “situación catastrófica” existen planes de emergencia de Protección Civil y de las Fuerzas de Seguridad del Estado y que es el “Consejo de Seguridad Nacional, el departamento encargado de la dirección de la política de Seguridad Nacional”.

Sobre la palabra zombi, también se ha recurrido al diccionario y se han encontrado dos acepciones:

1. Persona que se supone muerta y reanimada por arte de brujería con el fin de dominar su voluntad.
2. Atontado, que se comporta como un autómata.

Frente a los zombis, el Gobierno reconoció que no tiene planes específicos ante una situación de muertos vivientes y no cree que esto sea posible. Según el Ejecutivo, existe “dudosa probabilidad de que se produzca semejante circunstancia bajo tales premisas”. Además, el Gobierno duda que los zombis, “por muchos que sean” puedan llegar a provocar una situación de “apocalipsis” real.

El senador de Compromís, Carles Mulet se ha indignado ante la respuesta del Ejecutivo pues considera que las preguntas de interés real llegan “tarde y mal” mientras que las preguntas absurdas, como la de los zombis, son respondidas de forma escrupulosa.

Mulet, quien considera que el Ejecutivo, “sabiendo que esta respuesta va a ser posiblemente leída por mucha gente, ha mostrado un esmero y dedicación que no suele ser habitual”. También ha dicho que “de la respuesta se puede interpretar que el propio Gobierno es en sí un apocalipsis zombi, una catástrofe humana provocada por atontados o personas autómatas”.

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